Demasiado pronto, 'Sera'; te has ido demasiado pronto y sin avisar, y eso no se le hace a un cliente ni a un amigo, aunque la verdad es que ya no sé qué era lo primero... Te echaré de menos. Ya te estaba echando de menos desde el día en que cerrásteis 'por vacaciones' pero esta vez será de otro modo.La última vez, estuvimos en la esquina del fondo de la barra tomando una botellina de 'Viuda de Palacio', un 'pollín al ajillo' con 'una de La Peral', y una 'manzanilla con anís'. Era vuestro último fin de semana de trabajo, y desde entonces, contaba los días para que volviéseis de esas vacaciones que tanto esperábais y que tanto os merecíais.
Nunca pensé que pudiese estar 'tan amarrado' a una sidrería, pero lo estaba: 'Sera, hoy está el pollo estupendo'... 'sí, la verdad es que tiene buena pinta'... 'oye, cuando os vayáis a Miami acuérdate de que os estamos esperando!'...'Sí, sí'...?¿esta vez tienes pasaporte?'... y entonces esbozaba aquella sonrisilla suya y desviaba la mirada a las mesas para ver si todo iba bien.
¿A quién llamaré ahora?: 'Ovetense...', '¿Serafín?'...'sí'...'soy Juan Luis, el de la tele, ¿tendrás mesa para cenar?'... 'para cuántos...' Daba igual la hora o el día: siempre había mesa.
En 'El Ovetense' celebré cenas de amigos, de compañeros de trabajo, cumpleaños, cenas de familia... en 'El Ovetense' fuimos 'Campeones de Europa'
con el patio de butacas lleno hasta la bandera, mientras tus hermanas nos miraban como diciendo 'menos mal que esto es cada 4 años...' sin saber que apenas dos más tarde seríamos 'Campeones del Mundo' brindando con sidra y saboreando 'una de Jamón al estilo Serafín'...Ir a 'El Ovetense' era como lanzar una moneda en la 'Fontana di Trevi' en Roma: en cuanto entrabas, sabías que no ibas a tardar en volver; buena comida, sidra inmejorable, buena gente, ambiente familiar...

Ahora que te has ido, quiero que sepas que volveré a llamar para pedir mesa: me responderá al teléfono tu hermana Natalia, Ana, o a lo mejor Fernando, Patricio o Jorge, no sé... sin tí al fondo del bar, en aquella esquinita en la que manejabas el 'estoque de la carne' con más arte que un torero, no será lo mismo, pero la vida sigue...
Gracias por hacer de tu lugar de trabajo nuestra propia casa. Y allí donde estés, guárdame una mesa, aunque ya te aviso que igual me retraso un poco... tu lo entenderás. Hasta siempre, Sera. Nunca te olvidaremos.
*FOTOS: La Nueva España, Jesús Díaz y archivo propio.

